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EXPOSICIONES Arte Contemporáneo

«La pobreza y el juego»


FECHA

DÍA

30

abril 2022

DÍA

03

julio 2022


CATEGORÍAS

EXPOSICIONES
Diseño


ORGANIZA

Palacio Quintanar


PALACIO QUINTANAR, centro de innovación y desarrollo para el diseño y la cultura, de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, presenta: «La pobreza y el juego».

La pobreza siempre llevó aparejada la generosidad y la hospitalidad, cuya realidad no su-ponía cuidar lo que se tiene, sino dar lo que no se tiene a alguien que no es. Eros (el amor) es hijo de Penía (pobreza) y Poros (oportunidad), en una noche de embriaguez la pobreza queda embarazada de la oportunidad y de este encuentro nace el amor.

La pobreza y el juego

Icario, pastor de Atenas, recibe en su cabaña la visita de Dioniso, dios del vino y la ebriedad disfrazado de mendigo. Icario, sin saber quién realmente es, lo recibe y le da cobijo y comida. En agradecimiento, el dios le regala un brote de vid y le enseña a cultivarlo, cuidarlo y a sacar de él el vino. Una vez realizada la cosecha y extraído el mosto, lo comparte con sus vecinos, que se embriagan y piensan que Icario los ha envenenado. En plena noche lo asesinan y, cuando a la mañana siguiente se dan cuenta del error, lavan la sangre y ocultan el cadáver en un pozo. Su hija, Erígone, lo busca infructuosamente hasta que, conducida por su perra, Mera, da con su cadáver. Desesperada por la muerte de su padre, se ahorca junto al brocal. Hay diferentes versiones del relato hablan de una serie de plagas que afectan al pueblo como consecuencia del crimen. De acuerdo con una de ellas, todas las jóvenes casaderas se ahorcaron, repitiendo la misma suerte que Erígone. De acuerdo con otra, todos los hombres del pueblo, seducidos por una bella mujer, un Dioniso travestido —algo propio del dios de la máscara—, generaron una erección permanente, condenados a un priapismo perpetuo y al insoportable dolor que conlleva su falta de resolución. Finalmente, apiadado y para aliviar la sucesión de catástrofes, Dioniso les propone construir columpios para que las jóvenes se mezan todas las primaveras en conmemoración de Erígone. Ese es el origen mítico del columpio, un instrumento que a la vez conecta la muerte y la alegría: no hay más que ver la mirada de los niños cuando elevan su cuerpo en el vacío, y la velocidad y el balanceo les muestran otra realidad aparte. Las fiestas de columpios se extienden por el Mediterráneo y tenemos una curiosa presencia de ellas en el cante de bamberas propio del folclore gitano-andaluz. Las figuras suspendidas de Jorge Cano quieren traer de vuelta ese balanceo.

La pobreza siempre llevó aparejada la generosidad y la hospitalidad, cuya realidad no suponía cuidar lo que se tiene, sino dar lo que no se tiene a alguien que no es. Eros (el amor) es hijo de Penía (pobreza) y Poros (oportunidad), en una noche de embriaguez la pobreza queda embarazada de la oportunidad y de este encuentro nace el amor.

La cada vez mayor implantación de las riquezas necesarias y las industrias funestas que mantienen los grandes éxodos nos hacen ver que la imagen de la pobreza que tenemos en la actualidad sea, cada vez más, de éxodo, soledad y ahogamiento en los muros de agua que separan la buena vida de la desgracia. Alfredo Igualador representa el volcado que los medios de comunicación enlatan diariamente, produciendo una especie de callo anímico que lleva a exorcizar la desgracia en la vida propia. Las imágenes se muestran demasiado habituales, demasiado cotidianas, y en un formato tan veloz… cabe preguntarse por ello, por el verdadero rostro de los que dormimos en los trajes laborales, financieros y políticos, como si fuera un papel rasgado en el que detrás del ADN aparecen los placeres de la carne, el vicio y el olvido.

Como descubre Elnegrish en sus collages rasgando cuerpos que dejan aparecer el absurdo del tiempo calculado, el rostro que se diseña en un cuerpo ajeno a la proporción natural, la vida cotidiana huyendo de cualquier tipo de proporción áurea. No es extraño entonces que el juego del amor también se decida en la morra, ese “piedra, papel, tijeras” en el que ningún lado gana a los otros dos, sino ocasionalmente, envolviéndolo, cortándolo o machacándolo y esperando la siguiente jugada.

El nuevo casino mundial produce este juego de envoltura donde, virtudes olvidadas mediante, se pone en juego quién goza más sobre el mayor número de personas. No es extraño, tampoco, que en la actualidad el amor quede desplazado por el odio, más rápido y duradero, pues la aspiración paradójica del rico (virtud de la riqueza) es que le valoren por lo que tiene y que lo amen por lo que es.

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