PALACIO QUINTANAR, centro de innovación y desarrollo para el diseño y la cultura, de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León, presenta:

“Le Film. Andante perplejo” de Ángel Haro

Inauguración: 12 abril 2024
Clausura: 7 julio 2024
“Le Film. Andante perplejo” de Ángel Haro

SOBRE LA EXPOSICIÓN

 La muestra se inaugurará el 12 de abril de 2024 a las 20:00 horas en el Palacio Quintanar. Comisariada por Pedro Medina

Desde 1979 Ángel Haro ha ido construyendo un personal universo a través de un progresivo experimentalismo formal, producto de frecuentes colaboraciones con otras disciplinas creativas. Prueba de ello son sus numerosas exposiciones, pero también sus diseños de escenografías en diversas producciones de cine, teatro y ópera, además de proyectos gráficos, audiovisuales y digitales.

De esta virtuosa alianza entre lenguajes es buena prueba la rica galería de recursos formales utilizados para intervenir la planta noble del Palacio Quintanar. De hecho, es un proyecto site specific totalmente concebido para Segovia, cuya dimensión ha permitido desplegar buena parte del imaginario de Ángel Haro.

El planteamiento de la exposición consiste en un recorrido dinámico, donde lo emocional predomina sobre lo narrativo. Desde esta premisa, y partiendo de un lenguaje pictórico, la muestra va evolucionando gracias a diversos elementos instalativos, que generan situaciones diferentes, para aportar contraste y variedad a lo largo del Palacio Quintanar. Asimismo, se ha procurado crear continuidad entre las salas por medio de “indicios”, que cobrarán sentido al final del recorrido gracias a la pieza audiovisual que da nombre a la exposición.

Por tanto, se trata de un “viaje” a través de aparentes fragmentos, entre los que el espectador puede apreciar ecos, reverberaciones, versiones… de numerosos elementos a lo largo de las distintas salas, dentro de un equilibrado juego de fuerzas (cromático, de sonido y silencio, de recursos formales, materiales…) en torno a un eje central, teniendo todos ellos como destino común la última sala del Palacio.

Por ello mismo, merece especial atención el cortometraje Le Film (19’), que usa capturas videográficas y fotográficas personales, además de un código de signos gráficos. En esta pieza Ángel Haro propone una road movie emotiva, fruto del asombro del encuentro con el mundo que nos circunda. Con un tratamiento expresionista de la imagen y estructurado sobre un espacio sonoro ad-hoc, el artista presenta una pieza concebida con el fin de activar en el visitante hondas reacciones, por medio de detonantes visuales que van más allá de la unidad de representación y de la linealidad dramática. El tratamiento marcadamente pictoricista, la deconstrucción y fragmentación de los planos, así como una temporización específica alejan la pieza del tratamiento documental, entrando dentro del territorio de lo rizomático y lo onírico.

De esta manera, Le Film. Andante perplejo reivindica un actuar por fragmentos, en la línea de tantos otros autores, como los Pensamientos de Blaise Pascal, las Iluminaciones de Arthur Rimbaud, o la ruptura y experimentación de las Vanguardias Históricas, entre tantos otros ejemplos, para aceptar la fragmentación de lo real y la imposibilidad de una vuelta a una época plena y con un centro que otorgue sentido a todo.

En definitiva, la exposición se desarrolla bajo la exigencia de reflexionar sobre la forma expresiva más apropiada para percibir el actual sistema de experiencias, cobrando relevancia la consideración profunda de la trama que se quiere construir.

Se despliega en un crescendo de estímulos visuales y sonoros, que componen un collage de collages, donde coinciden escenarios de diferente naturaleza. Por ello, podría entenderse dentro de esa “poética del catálogo” de la que hablara Umberto Eco, como la característica de los tiempos de dudas respecto a la forma y naturaleza del mundo, en oposición a la “poética de la forma acabada”, propia de los momentos de certidumbre.

Queda entonces como una prueba de la complejidad y la fascinación de la época, entendiéndose, en última instancia, como una nueva “guía de perplejos”, que nos invite a plantear esas preguntas necesarias capaces de desterrar todo apoltronamiento, dirigiéndonos al encuentro de otras realidades. Quizás así, la confusión se transforme en un camino hacia la iluminación.

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