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La columna de Chema Aznar en Experimenta. Hoy: Caleidoscopio
REFLEXIONES SOBRE EL DISEÑO

PALACIO QUINTANAR, centro de innovación y desarrollo para el diseño y la cultura, de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, presenta:

La columna de Chema Aznar en Experimenta. Hoy: Caleidoscopio

REFLEXIONES SOBRE EL DISEÑO

E. H. Grombrich estableció un símil en su obra “El sentido del orden” en el que comentaba el invento de David Brewster de 1814, el caleidoscopio, y que posteriormente publicó en “A Treatise on the Kaleidoscope”, debido a sus experimentos sobre la polarización de la luz mediante espejos situados en ángulo; él mismo lo llamó “visor de las bellas imágenes”. Del mismo modo, parte de su obra estaba dedicada a un tratado de las artes, como aplicación a las “bellas artes útiles”. Brewster, como hombre de su tiempo, puso interés en una máquina que ayudara a crear composiciones basadas en imágenes secuenciales dispuestas en simetrías radiales. Pero observemos lo que dice Grombrich:

(…) la visión a través del caleidoscopio, con sus múltiples espejos que dan como resultado múltiples simetrías, exhibe en máximo de redundancia (…) como es natural, disfrutamos de la sorpresa de la nueva imagen, pero también ésta pronto parece acabada”. Cuando hemos visto un segmento, los hemos visto todos y poco queda para el ojo para que siga explorando.

Si trasladamos esta consideración que “intuyó” Grombrich sobre la velocidad de las imágenes exhibidas hoy en los medios tecnológicos o las redes, percibimos una continua mutación, indagando en la virtualidad, que produce una indiferencia reflexiva pero atrae por su novedad incesante, convirtiéndose en imágenes que se muestran y desaparecen, como ocurre con el movimiento circular del caleidoscopio de Brewster. Momentos perceptivos que solo buscan una gratificación efímera, difuminándose en el paso de una imagen a otra. Exhibidor de formas que no esperan, donde se invita a pasar a otra, desvaneciéndose la última en otra más atractiva. Cuando no se logra, aparece el desánimo –e incluso, la desesperación- por no adecuarse a la idealidad que buscaba el diseñador. 

Desde esta metáfora intencionada, consecuencia de la semejanza de nuestro tiempo acelerado por las sucesivas imágenes constantes que invaden nuestro espacio y tiempo, se re-explican, hasta la saciedad, amagando o enfatizando la realidad, desarrollando un continuo devenir en el espacio por cosas virtuales “materializadas” o virtualizadas que aspiran a ser phantasmas obsolescentes, no necesariamente programados, pero que sistemática o tácitamente lo son. Se acercan a una visión parodista de la artificialidad percibida en la cotidianeidad. El sistema digital opera como herramienta en la producción operativa y de comunicación de los proyectos, imbricados en la producción real, interesada en la novedad y la eficiencia que proporcionan las tecnologías digitales: el diseñador maneja con las tecnologías digitales, como base informativa, así como con la visualidad constructiva o ejecutiva, virtual y comunicativa del proyecto. Por primera vez, tal sistema se convierte en una prótesis en la que interactúan sujeto y objeto en el interior de la imagen misma. 

Pero cada vez se aparta más al proyectista de su rol como sujeto activo, me atrevo a decir que entra en un estado hipnótico, provocado por la multitud de formas que acceden no a su imaginación, sino que son imaginadas en cierto modo por “otros”. 

Un sistema que le proporciona visualizaciones de modelos en situaciones reales, virtuales o diferidas, servidas por grandes motores de programación digital, en los que le sitúa y es partícipe el diseñador de esta misma estructura. Prescinde del espacio real experimentable e induce a una eficiencia negativa o paralela en la que no gana en conocimiento, porque él es una pieza más de este artefacto sistémico. Es un proceso por el que cada vez más el sujeto se somete a la ilusión desde una dudosa libertad (libre albedrío) del espacio virtualizado, siendo solo apariencia, en el que “se le inflige la condena de no poder cerrar los ojos, es decir, no poder imaginar”.

Citas

Grombrich ,E. H., El Sentido del Orden: El sentido sobre la psicología de las artes decorativas, ed. Debate ,Madrid (1999) 

Brewster, David, Treatise on the Kaleidoscope (1814) En ed. Debate E.H, Grombrich El Sentido del Orden: El sentido sobre la psicología de las artes decorativas, ed. Debate ,Madrid (1999), “ Visor de bellas imágenes en griego, es decir caleidoscopio”.

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