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La columna de Eugenio Vega en Experimenta. Hoy: «Escenarios (televisivos) para la innovación social»
REFLEXIONES SOBRE EL DISEÑO

PALACIO QUINTANAR, centro de innovación y desarrollo para el diseño y la cultura, de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, presenta:

La columna de Eugenio Vega en Experimenta. Hoy: «Escenarios (televisivos) para la innovación social»

REFLEXIONES SOBRE EL DISEÑO

“I have a dream that my four little children will one day live in a nation where they will not be judged by the colour of their skin but by the content of their character.” (Martin Luther King Jr., 1963).

I

La aparición a principios de año de Livable Proximity, el último libro de Ezio Manzini, pone de relieve la capacidad del diseño para hacer propuestas que puedan mejorar nuestras condiciones de vida. El libro es una reflexión sobre la necesidad de un cambios social que dé forma a ciudades más habitables, más sostenibles, a partir de la vieja idea de proximidad, en la que todo lo que las personas necesiten esté a pocos minutos de donde viven y se pueda llegar a cualquier sitio caminando (Manzini, 2022). 

Al igual que en su conocido texto Cuando todos diseñan, Manzini hace referencia a los escenarios como uno de los métodos del diseño para ilustrar esos procesos de cambio. Se trata de representaciones ideales que fomentan el debate social sobre lo qué conviene hacer ante un problema concreto y sobre cómo llevarlo a cabo. En cierto modo, estas herramientas permiten materializar la vieja idea de Herbert Simon de que el diseño tiene por objeto transformar la realidad y contribuir a su mejora: mientras las ciencias naturales se ocupan de cómo son las cosas, el diseño se preocupa de cómo deberían ser (Simon, 1969, 55). La viabilidad de los escenarios queda de manifiesto, por tanto, en la medida en que indican los procedimientos que permitirían hacer realidad los cambios y ponen de relieve los valores que sostienen esa transformación social. (Manzini, 2015). 

Esta forma de interacción, fundada en la discusión democrática, establece un debate entre distintos puntos de vista que ha tomado una nueva dimensión gracias a las herramientas digitales. Sin embargo, la práctica de plantear escenarios para el cambio social ha existido en épocas pasadas aunque vinculada a otras tecnologías. Su influencia es bien conocida.

II

La televisión fue, durante décadas, uno de los principales instrumentos para presentar a la comunidad nuevas formas de vida mediante narraciones comprensibles aunque su única interacción con los espectadores eran los índices de audiencia que determinaban la supervivencia de los programas. Lo cierto es que, durante la gran era del crecimiento económico, Estados Unidos exportó modelos de vida (y de consumo) a otros países en forma de comedias de situación, series de dibujos animados y telefilmes de todo tipo. Como consecuencia, las ciudades europeas adoptaron formas de urbanismo que cambiaron por completo los sistemas de consumo y transporte del viejo continente.

Sin embargo, no todas las emisiones que presentaban esta suerte de “escenarios para la innovación social” tenían el propósito de impulsar formas de consumo que beneficiasen a la industria que sostenía el mercado publicitario. Hubo excepciones que tuvieron por objeto, por ejemplo, mostrar las virtudes (y la viabilidad) de una sociedad sin discriminación racial. Tal fue el caso de Julia, una comedia de la NBC protagonizada por Diahann Carroll, emitida entre septiembre de 1968 y marzo de 1971. Aunque la serie fue una de las más vistas en su primera temporada, fue perdiendo fuerza en las siguientes y cuando concluyó estaba ya relegada a posiciones marginales en los índices de audiencia.

El programa fue idea del productor Hal Kanter quien, al parecer, tenía mala conciencia por haber realizado a principios de esa década una serie de televisión donde los afroamericanos no salían muy bien parados. No hay que olvidar que hasta entonces cuando un actor o actriz afroamericanos tenían un papel importante hacían de sirvientes o de personajes con escasa relevancia social. En esta serie, por el contrario, Diahann Carroll interpretaba a una enfermera viuda tras la muerte de su marido (piloto de aviación) en la guerra de Vietnam. La serie mostraba a la minoritaria clase media afroamericana que pretendía vivir, en la medida de lo posible, al margen de los conflictos raciales. Según parece, Julia Baker había pasado unos años en Alemania donde había estado destinado su marido y tenía más mundo (por decirlo de algún modo) que los vecinos blancos con los que convivía. Su único hijo, Corey, tenía por su mejor amigo a un niño blanco de su misma edad, hijo de un policía (también blanco). 

En definitiva, Julia proponía el escenario de una sociedad postracial (expresión utilizada por Obama en su campaña de 2008), en la que el sueño de Martin Luther King se hiciera realidad y donde “los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos esclavistas pudieran sentase en la misma mesa en señal de hermandad” (Martin Luther King Jr. 1963). 

Como toda comedia de situación, los episodios se ocupaban de las travesuras de los niños, de los conflictos en el trabajo y de los enredos que caracterizan a estas emisiones. Pero, en casi todos ellos, el conflicto racial estaba presente aunque no tuviera un total protagonismo.

Desde el primer día, la serie fue muy criticada por los activistas afroamericanos más radicales, hasta el punto de que su protagonista llegó a sufrir amenazas por representar un escenario de integración racial que consideraban poco realista. Según Alice George, “algunos espectadores y críticos de televisión responsabilizaron a Carroll por el inusual [y sofisticado] modo de vida de su personaje en un momento en que un tercio de las familias negras vivían en la pobreza” (George, 2019). Robert Lewis Shayon escribió en el The Saturday Review que la serie estaba “muy lejos de la amarga realidad de la vida de los negros en el gueto urbano, un foco potencial de explosión social” (Farber y Bailey, 2001, 400). Por el contrario, la emblemática revista de la comunidad negra, Ebony, algo más indulgente, consideraba que, “como reflejo de la vida afroamericana, no tiene el impacto de los motines del gueto […] pero la amable Julia supone un alivio en estos tiempos difíciles (Farber y Bailey, 2001, 400).

III

A pesar de su pretendida ligereza, la serie está repleta de observaciones políticas. En uno de los episodios de la segunda temporada (1970), Julia Baker se muestra en contra de la discriminación positiva cuando renuncia a una interesante oferta profesional al descubrir que le han ofrecido el puesto solo para cubrir la cuota afroamericana entre los cargos directivos de esa institución.

Pero quizá el episodio más interesante pueda ser el sexto (1968), donde se plantea de forma directa el problema de la identidad en esa sociedad postracial. El conflicto surge cuando una profesora de Corey (para colmo de males, una profesora de lo que hoy llamaríamos artes plásticas) intenta que sus alumnos expresen en las pinturas sus rasgos identitarios. Lo niños a los que la profesora (de raza blanca) da clase son de muy diversos orígenes: italo americanos, afroamericanos, latino americanos y americanos “verdaderamente” americanos (como recuerda Julia Baker cuando hablan de una alumna de etnia navajo). En la conversación con la profesora, esta se defiende apoyándose en los principios de esa nueva America inspirada en el movimiento de los derechos civiles.

“Lo hago con un propósito muy concreto: inculcar a los niños y niñas a los que doy clase que America es una nación de naciones y que, aunque tengamos diferentes orígenes, podemos vivir como hermanos en completa armonía. ¿No está de acuerdo?” (Julia, sexto episodio, 1968).

Pero Julia  Baker se muestra preocupada porque su hijo solo pinta imágenes con colores muy oscuros y teme que sea consecuencia de tanto insistir en la identidad. Como queda patente en toda la serie, tanto para la protagonista como para los productores de la NBC lo ideal hubiera sido que las identidades raciales desparecieran por completo de la interacción social.

Es cierto que el movimiento de los derechos civiles acabó con la segregación pero, desgraciadamente, los conflictos raciales persisten en un mundo cada vez más complejo. En 2020, Obama reconocía (a su manera) que esa America postracial que creía ver tan cerca estaba lejos de haberse hecho realidad: 

“No cabe duda de que la humanidad ha progresado en los últimos dos milenios […] pero al mismo tiempo persisten la guerra y la crueldad. Hay lugares en el mundo donde las personas carecen de derechos. Lo vemos cada día. Y lo mismo ocurre en Estados Unidos, un país que es mejor que hace doscientos años, pero donde sigue habiendo racismo y desigualdad” (Obama, 2020).

Referencias 

Carroll, Diahann y Ross Firestone (1987). Diahann: An Autobiography.Nueva York, Ballantine Books.

George, Alice (2010) “Was the 1968 TV Show Julia a Milestone or a Millstone for Diversity?” en Smithsonian Magazine

King, Marthin Luther, Jr (1963) I have a Dream, discurso con motivo de la Marcha sobre Washington, 29 de agosto de 1963.

Julia, episodios en Diahann Fan, disponibles en YouTube.

Fox, Margalit (2011) “Hal Kanter, a Creator of Julia series on TV, dies at 92” en The New York Times, 8 de noviembre de 2011.

Farber, David R.; Beth L. Bailey (2001) The Columbia Guide to America in the 1960s. Nueva York: Columbia University Press.

Manzini, Ezio (2015) Cuando todos diseñan. Madrid, Experimenta Libros.

Manzini, Ezio (2022) Liveable Proximity. Idea for the Future that cares.Bocconi University Press.

Obama, B. (18 de noviembre de 2020). Trump ha hecho mucho daño en Estados Unidos y en el resto del mundo. Entrevista con Javier Moreno. El País.

Simon, H. (1969). The Sciences of the Artificial. The MIT Press.

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